jueves, 20 de julio de 2017

Acerca de la iniciación solitaria de Miguel Pselos, platónico bizantino


Arte Bizantino. Mosaico

Miguel Pselos, al que  entre otras cosas le debemos la recopilación de parte de los textos del Corpus Hermeticum y de los Oráculos Caldeos,  cuenta de una manera prístina como fue su iniciación solitaria en la antigua Filosofía, es decir el modo en que comenzó a desvelar el lenguaje hermético del esoterismo occidental haciéndose con una perspectiva ligada a la simbólica de la deidad Thot-Hermes, la misma que desde sus orígenes egipcios y grecorromanos ha constituido la columna vertebral de nuestra cultura.  

Al principio nos dice Pselos que comenzó por abordar los sistemas aritméticos, los desarrollos geométricos y todas las disciplinas que según aquellas lecturas, algunos consideraban fundamentales, como son la Música, la Astronomía y todas aquellas artes y disciplinas a ellas asociadas, sin dejar ninguna de lado. Su método de estudio fue el de profundizar en cada una de ellas por separado. Luego comenzó a relacionarlas para hacerlas converger entre ellas en un único fin. Puesto que lo que él quería alcanzar era el grado de filósofo, tomó como libro de instrucción la Epinomis (o El Filósofo, un diálogo de Platón que a veces se edita como apéndice de las Leyes y que algunos consideran apócrifo)  dado que la preparación que pretendía Pselos corre paralela al argumento de este diálogo político donde se trata acerca de lo importante que sería que el gobierno de las ciudades pudiera estar en manos de los sabios y los filósofos. Asimismo en él se argumenta sobre la clase de estudios e instrucción en la que deben aplicarse constantemente los legisladores a fin de estar bien capacitados para dirigir a los demás. La conclusión a la que, tras un debate, llegan por unanimidad los tres protagonistas del diálogo platónico es que sólo será buen gobernante, justo y cabal, aquél que conozca la ciencia sublime, aquélla que puede identificarse con la Sabiduría. Referida, según se lee en El Filósofo, como:

Una ciencia, en fin, que saque de la clase de artesanos y del común de las gentes al que la haya adquirido, haciendo de él un hombre sabio y virtuoso, un ciudadano justo y ordenado en toda su conducta, sea que mande, sea que obedezca. Por lo pronto veamos cuál es, entre todas las ciencias, aquella, que si no la hubiera conocido nunca el hombre, o llegara a perderla, se vería reducido a ser el más simple e insensato de los animales. No es difícil encontrar esta ciencia, porque si se las examina una a una, ninguna produciría con más seguridad este efecto, que la que da al género humano el conocimiento del número, y creo que un dios, más bien que el azar, nos ha hecho gracia de esta ciencia para nuestra conservación.

Pselos se aplicó seriamente a todas esas ciencias comenzando por la Matemática y la Geometría, así como a todas las demás derivadas del número (Música y Astronomía), ciencias vinculadas con el conocimiento de la Harmonia Mundi, siendo así como ascendió a las doctrinas más excelsas. Pero oigamos en sus propias palabras cuáles son las pesquisas en las que se basó para conducir su propia iniciación hacia metas tan elevadas:

Puesto que había leído en los mejores filósofos que existe una sabiduría que trasciende toda demostración y que sólo la inteligencia presa de su entusiasmo guiado por la razón puede contemplarla, tampoco la pasé por alto, sino que me entregué a la lectura de ciertos libros esotéricos y conseguí penetrar en estas materias en la medida en que, como es lógico, me permitió mi humana condición, pues tener un conocimiento exacto de estos asuntos es algo de lo que ni yo podría jactarme, ni tampoco creería a alguien que lo afirmase (Texto: M.A.D.)

Arte Bizantino en Ravena. En el centro la Emperatriz Teodora.
                           

sábado, 8 de abril de 2017

Simbolismo y Arte en la "Divina Comedia"

Salvador Dalí. Ilustración de la Divina Comedia

Antes de emprender el ascenso en su viaje iniciático por los siete Cielos dispuesto a alcanzar, de la mano de Beatriz, la sede de Dios en el Empíreo, Dante invoca a Apolo en los siguientes términos:

"En mi último trabajo yo te pido / de tu valor, oh Apolo, ser tal vaso / que me halles digno del laurel querido. / Bastó hasta aquí una cumbre del Parnaso, / mas ambas necesito cuando intento / a la última palestra abrirme paso. / Penetra en mi corazón, espira en él tu acento / como cuando arrancaste la piel de Marsias / de su vaina y aposento". 
(Divina Comedia. Canto I del Paraíso) 

*


miércoles, 29 de marzo de 2017

María Magdalena


Magdalena Leggente, atribuido a Leonardo da Vinci

A veces nos olvidamos de que Jesús era un sabio rabino y María Magdalena su discípula, como lo eran los demás apóstoles entre los que debemos incluirla. El pensamiento tradicional, o mejor el saber tradicional e iniciático siempre ha tenido clara la idea de que María, la Magdalena, fue una mujer aplicada al estudio que llegó por esa vía al corazón de Cristo, lo que equivale decir al centro de su Enseñanza. Y él, por ese amor que ella le profesaba,  la hizo pasar de su condición de viviente para vivir en el espíritu.  La mujer alumbrada o fecundada por el intelecto.


Magdalena Leggente. Rogier van der Weyden, 1435-1438 


Fue su compañera hasta la cruz, junto con María, madre de Jesús y Juan Evangelista. Podríamos decir que para el ciclo cristiano de la civilización Occidental surgida para revitalizar el Sacro Imperio Romano, la mujer intelectual nace con la Magdalena, que para nuestro tiempo viene a constituirse en un mito fundacional que a través del espíritu evangélico de Cristo embargó el corazón de muchos personajes cuya sangre hirvió como lava purificadora creando esa corriente. Esta es la razón de que los artistas y a veces las propias mujeres que se identificaban con ese mito femenino, pintaran o se hicieran retratar (caso de Isabel d’Este, Vittoria Colonna o Giulia Gonzága) como una “Magdalena Leggente” o “Mater Virgin”, la materia virgen o tierra no labrada dispuesta a ser fecundada por el espíritu viril del mito viviente y por consiguiente libre de una estructura eclesiástica o cualquier otra que aprisione el alma. M.A.D.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Acerca de la ebriedad que viene de Dioniso

Baco. Leonardo da Vinci

Andros es una isla consagrada a Dioniso, un dios que representa la Fuerza de la Naturaleza, del vino y del éxtasis que éste procura, pues a decir de Hesíodo, "es el vino un fermento que la gracia del cielo dona a los hombres". Sin embargo este vino, y la embriaguez que procura Dioniso, tienen otras connotaciones que van mucho más allá de la simple borrachera. Recordemos que Sócrates, maestro de nuestra Tradición filosófica, vencía a todos en la bebida, pero nunca se emborrachaba.

La ebriedad que viene de Dioniso es la de ese Amor al Conocimiento, una energía cuyos efectos han sido desde siempre comparados con la sensación de alegría y entusiasmo que siente el corazón enamorado cuando está junto a su amor. 

Ese estado también tiene que ver con la memoria de lo que es, ha sido y será, pues sus efectos son capaces de abrirnos la mente y hacernos ver que muchos de nuestros pesares son pasajeros. Y que la alegría es el mejor antídoto contra la tristeza.
Hypnerotomachia Poliphili

Los verdaderos ritos dionisíacos se encuentran especialmente recogidos en un libro enigmático donde los haya, titulado Hypnerotomachia Poliphili, el cual está basado, precisamente, en los Hieroglyphica de Horapolo.

Por cierto, Hypnerotomachia Poliphili fue un libro secreto que gracias a estar escrito en una «lengua especial», no interpretable a primera vista, no pereció en la hoguera de la Inquisición italiana que en esa época perseguía ferozmente a los hermetistas y sus ritos literarios. Recuerdo haber oído hablar por primera vez de esta obra a Federico [González Frías]. Fue durante una conferencia en la sede del Centro de Estudios de Simbología de Zaragoza (España),  la cual ofreció justamente para presentar su libro sobre Las Utopías Renacentistas(1). 
Hypnerotomachia Poliphili


Allí, aunque aludió a varias de las utopías que había estudiado en dicha obra, se centró bastante en hablar de Hypnerotomachia Poliphili, un relato que describió como “un sueño de amor, donde el enamorado, llamado Polifilo, emprende un camino en pos de la ninfa Polia, su amada”. Esta a su vez es la que le va guiando a base de ofrecerle jeroglíficos y enigmas que él tiene que descifrar. "Esta Polia, dijo Federico, es para Francesco Colonna, su autor, lo que Beatriz es a Dante, es decir la Sabiduría Universal, a la que Polifilo ama tan profundamente que es capaz de seguirla con exclusión de cualquier otra cosa y dejarse guiar por ella abandonándose a su puro amor al punto de entender que la única gratificación que ansía es poseerla, ser uno con ella".


Hypnerotomachia Poliphili es una obra muy misteriosa que trata sobre los secretos de Amor, por lo que está escrita en clave. Consta de 38 capítulos y 171 grabados o xilografías en las que se representan cultos y festividades. Está pues repleta de enigmas tanto esotéricos, filosóficos como políticos, que van siendo intercalados en todo el libro. 


Se dijo durante mucho tiempo, que el libro era anónimo, sin embargo podemos señalar que existe un acróstico donde se encuentra escrito, y a la vez oculto, el nombre de su misterioso autor, Francesco Colonna. Este nombre no aparece escrito de forma normal sino que se obtiene de juntar las letras iniciales, o letras capitales, con las que comienza cada capítulo, y así se lee: Poliam frater Franciscus Columna peramavit, que debería traducirse como: «El hermano Francesco Colonna ama apasionadamente a Polia». Este sistema de enmascarar mensajes dentro de otro texto, de imágenes o de objetos, es una de las artes que practicaron los hermetistas, con la finalidad de ocultar a los profanos lo que sólo los iniciados sabían interpretar. (Fragmento.Texto del libro: Viaje Mágico-Hermético a Andros. Una aventura Intelectual M.A.D. Editorial. Symbolos.

Hypnerotomachia Poliphili

Nota: (1) Unos días antes lo había presentado en la sede del CES de Barcelona, ambos Centros de Estudios fundados por él. En dicho libro nuestro autor le dedica a este tema el capítulo VIII, titulado: «Las Utopías del Sueño. Hypnerotomachia Poliphili»

jueves, 15 de septiembre de 2016

Zen en el Arte del Tiro con Arco



"Cuando la cuerda está estirada hasta donde le permite el arco, éste encierra el Universo." 




El tiro con arco o arquería es otra disciplina en la instrucción del Zen. Por medio de esta práctica los alumnos consiguen ser unos expertos en disparar al blanco, pero lo que realmente pretenden los maestros no es hacer de sus alumnos expertos tiradores, sino que lo que en realidad persigue la concentración que exige esta actividad es despertar la intuición natural del aprendiz arquero, de modo que una vez éste ha logrado un buen conocimiento de la herramienta (el arco) y arte en el tiro, el disparo se produzca de modo intuitivo, sin apuntar o concentrarse en el blanco, que nada importa a la naturaleza de las enseñanzas Zen. "Comprometed toda vuestra vida en el tiro de una sola flecha" dicen los maestros arqueros, y es que en esa acción, arquetipo de la acción original, se descubre todo el Zen.

El arco, construido en madera de bambú llega a medir unos dos metros de longitud, por lo cual es fácil imaginar la enorme dificultad que entraña su manejo, y por consiguiente se ve que no ha sido diseñado para competir deportivamente, por ejemplo, sino que su diseño está adecuado para servir de apoyo a las enseñanzas del Zen. 


La primera fase del aprendizaje consiste únicamente en hacerse con el manejo del arco y la cuerda. Es ésta una tarea tan dificultosa y que exige tanto tiempo de entrenamiento que el practicante acaba por olvidarse de la flecha y el disparo. Su interés se halla centrado exclusivamente en conseguir la tensión correcta de la cuerda, para lo cual necesita acoplarse íntegramente al arco, con firmeza pero con ductilidad, evitando que todo su cuerpo se tense al mismo tiempo, pues el tiro sólo será correcto cuando consiga liberar su cuerpo (y su mente) de tal tensión, y concentre toda su fuerza en la mano. 

Esto podría inducir a la idea de que el arte de la arquería está reservado a personas de físico fuerte, pero esto no es así ya que tanto hombres como mujeres se ejercitan en él. Ahora bien, sí que son necesarias la paciencia, el tesón y la fuerza de voluntad para no abandonar antes de obtener resultados.  En esta primera fase de instrucción el maestro del Zen no ejerce ninguna presión o influencia en el discípulo, y su papel consiste en indicarle las reglas básicas de posición y respiración, que deben adoptarse en el ejercicio. 

Como todo guía espiritual o intelectual verdadero, el maestro pertenece al linaje de los hombres auténticos y éstos no están interesados más que en lo original y genuino de los seres, donde radica la verdad y libertad de todos ellos. Indicando a quienes muestran interés, el camino que sirvió a su propia liberación. El maestro es un ejemplo a seguir (no a imitar) y su método tiene la fuerza de su propia experiencia, requisito imprescindible en toda transmisión real de iniciación al conocimiento.


El propio aprendiz arquero tendrá que desarrollar una autodisciplina para llegar a conocer sus fuerzas y debilidades, a medida que se descubren las propias energías, se advierte el modo de integrar el cuerpo y la mente en el espíritu del tiro. Sólo de este modo se puede llegar a entender el espíritu que vehícula el arte del tiro con arco. El ardid, por parte del discípulo, queda excluido completamente y los maestros, cuando comprueban cualquier tipo de engaño para llegar a dominar el tiro de forma artificial, sencillamente le quitan el arco al aprendiz y le dan la espalda negándose a seguir instruyéndole. 

Una vez superada la fase con el arco y la cuerda es el momento adecuado para tomar la flecha y prepararse para el disparo



La finalidad del ejercicio es el conocimiento que uno mismo ha logrado adquirir de sí mismo, llave con la que se abren otros espacios de la realidad; y sólo cuando se posee ese conocimiento se está en condiciones de lanzar la flecha. Esta debe sujetarse hasta el momento idóneo para el tiro una vez que el arco obtiene la curvatura precisa, la cuerda la tensión necesaria y la mano se halle en el justo medio. En ese momento de preciso equilibrio entre el arco y el tirador se produce la liberación de la flecha, quedando en ese mismo acto de comprensión simultánea liberado el espíritu del arquero. 


La propia figura del tirador, envuelto completamente en el círculo que forma el arco extendido, sitúa al corazón del arquero en el centro mismo del círculo, siendo de ese modo como puede verse que este centro desde el que se proyecta la flecha es, a la vez que punto de partida, verdadero blanco de la flecha, al que ésta retorna una vez trascendidos o superados los límites individuales. "Cuando la cuerda está estirada hasta donde le permite el arco, éste encierra el Universo." 

El arquero inspira intensamente a la vez que estira la cuerda, hasta quedar lleno de aire, conteniendo la respiración al tiempo que retiene la flecha en un estado máxima tensión o equilibrio. Cuando su intuición inteligente, concretizada en su habilidad en reconocer la sincronía perfecta del momento, le indica soltar la flecha, ésta parte con su hálito que se mezcla con el mundo, en una acción única, y que por cierto, no tiene intención ni interés alguno por los resultados.

Sólo entonces los maestros presentan el blanco a sus alumnos, situado ahora a unos 60 metros de distancia. Los aciertos son certeros en la mayoría de los disparos, pero ningún iniciado o maestro del arte de la arquería les presta ninguna atención. Cuando aciertan en el blanco (cosa que hacen incluso con los ojos tapados) no se conceden ningún mérito, y tampoco cuando fallan se inmutan, puesto que no hay intención en los disparos. Así el espíritu del Zen siempre decide; lo que importa es estar en sintonía con él de modo que pueda manifestarse en todos y cada uno de los hombres que aman el "Arte sin artificio" por encima de todo.


¿Dónde o cuándo se inició verdaderamente el disparo?: "La infinita profundidad es la fuente donde se origina todo lo que hay en el Universo", dice Lao-Tse. Caer en la cuenta de esta verdad trascendente supone desinteresarse por cualquier resultado, pero también supone prescindir del arco, o de cualquier ejercicio externo programado. La experiencia cognoscitiva queda impresa en el corazón del artista, que todo hombre es, y toda obra que realiza, a partir de entonces, es una obra con arte. M.A.D.

Publicado en Revista SYMBOLOS 
Arte - Cultura - Gnosis
 

martes, 6 de septiembre de 2016

La Única Enseñanza es Aprender




Es en la pura contemplación, vacío de formas y de conceptos adquiridos, como el hombre consigue penetrar el núcleo de las cosas.
Es vaciando su espacio mental, su estructura psicológica o su adulterada personalidad, plagada de egos o poses, como el hombre obtiene su experiencia de satori o iluminación, restaurándose en él su ingenuidad primigenia, la del no saber, o de la "docta ignorancia".
 Ahí se produce la iniciación y empieza el aprendizaje, es decir, el arte de vivir la iniciación, pues la "única enseñanza es aprender" como dice Federico González Frías.
 -"¿Qué es el Zen? -preguntó un discípulo a su maestro Seug Sahn.
-¿Qué eres tú? -respondió éste
 (Silencio)
-¿Comprendes?
 -No sé
-Esa mente que no sabe eres tú. El Zen es comprenderte a ti mismo".
Significa que las cosas deben ser observadas como verdaderamente ellas son: tremendamente simples o naturales y sorprendentemente misteriosas o sagradas. Sin que entre ellas y nosotros interfieran los juicios que sobre ellas tengamos pre-fijados, (prejuicios) pues son puntos de vista siempre relativos. Implica, por consiguiente añadirse a ellas, o más bien contemplar que uno ya está añadido.
Si algo nos separa de esa perspectiva de unidad, es decir de la Realidad, es nuestra mente, esa que nos hace creer que somos su producto, que quiere comprender por ella misma, que se siente capaz de razonarlo todo partiendo de unos condicionamientos impuestos por las múltiples anécdotas personales, privando al hombre verdadero de reconocer su auténtica naturaleza esencial. Esa mente prepotente (individualista) que hace al hombre esclavo de su ignorancia es la que hay que regenerar, es decir, vaciar, para estar en condiciones de comprender el Zen o el Ser. (Fragmento).

Publicado en la Revista SYMBOLOS: Arte – Cultura – Gnosis.


martes, 9 de agosto de 2016

La Prueba del Laberinto

Pavimento con el laberinto de la catedral gótica de Amiens (Francia).

Los suelos de la catedral de Amiens poseen una geométrica extraordinaria trabajada a base de incrustaciones de piezas marmóreas blancas y negras formando en medio de la nave un laberinto octogonal; todo lo cual data del 1288. Ese laberinto es un camino zigzagueante que en periodos de la Edad Media era recorrido por los peregrinos hasta su centro, espacio conocido como "el cielo". 

Efectivamente, los viajes realizados en los laberintos de los templos, eran recorridos de forma ritual por enfermos y todos aquellos que, por alguna razón, no podían hacer el camino a un lugar santo, es decir a un centro espiritual (tal como el Camino de Santiago) por lo que sustituían dicho viaje por un peregrinaje simbólico, dentro del propio templo o en su claustro. A este viaje simbólico aluden los capiteles de muchos claustros.

Como es sabido el laberinto representa la separación que existe entre el mundo profano y la perspectiva sagrada, dos visiones separadas simbólicamente por la puerta del templo, a un lado de la cual, la parte externa, se halla la zona denominada, "pasos perdidos", que son análogos a los pasos que sin una dirección clara, se recorren en la vida, en la que a veces estamos cerca de la luz y otras en total obscuridad.

Desde el punto de vista de la iniciación, el laberinto siempre tuvo una doble razón de ser, pues por un lado es el que permite el acceso al centro, pero también el que veta la entrada y extravía el camino de aquel que no está cualificado para recorrerlo, o no ha llegado a ese punto de madurez que exige afrontar una vía plagada de pruebas iniciáticas, denominadas también por eso mismo: viajes. 

Recorrerlo desde uno mismo hasta el centro de la lucha interna, núcleo ardiente en las entrañas de la conciencia, y luego salir de él. El Minotauro, un monstruo mitad hombre mitad animal fruto de una atracción contra natura, estaba custodiada en el palacio de Cnosos, en Creta, por un laberinto que apresaba al que a él penetrara. Sólo Teseo que asume el papel de un héroe civilizador, ayudado del hilo de Ariadna pudo recorrerlo y llegar al centro donde se enfrentó y mató a la bestia acabando así con una concepción del mundo y dando paso (de regreso a su casa, Atenas) a un ciclo nuevo,

Los recorridos laberínticos, como el que vemos en esta Catedral, representan el viaje iniciático y por ende todos los viajes hacia tierra santa, es decir al interior de nuestra propia conciencia. En realidad se trata siempre de reconocer que de lo que se trata es de "partir del laberinto y encontrar el camino de vuelta a nuestra mansión de la que no hemos salido nada más que de modo aparente". M.A.D.

Cita del Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Federico González Frías. Entrada: Bosque-Selva.

El Amor en las Ordenes de Caballería

Como vemos esta carta se corresponde con la figura del Enamorado en los distintos Tarocchi, aunque aquí  la lámina muestra a una Dama entre un Rey y un Caballero que es a quien Eros dispara su flecha.

Para los que vivieron dentro de la utopía del Renacimiento inmersos en la simbólica de las Ordenes de Caballería era claro que alcanzar el grado de Caballero requería un proceso en el que, por encima de todo, se valoraba la voluntad que se ponía en lograrlo. 

De ahí que se observara que mientras para llegar a ser Rey sólo se requería estar en la línea de sucesión, alcanzar el grado de Caballero necesitaba de un fuego, un proceso alquímico,  o sea  iniciático que tiene todo que ver con la voluntad y con "el querer", o sea con "el amar".

Y esto nos lleva a recordar una opinión antigua según la cual Hermes tiene su origen en la palabra "querer", o lo que vendría a ser lo mismo, en la voluntad,  de la que Federico González Frías dice en su diccionario: 
La voluntad es una necesidad del ser humano y que gracias a la Providencia labra su destino. 


lunes, 8 de agosto de 2016

Federico González Frías: "Hoy la moda es el revival"

MODA
"El fenómeno de la moda que se impone
de manera general y en distintas partes del
mundo, debe ser estudiado –especialmente
por el historiador– con toda seriedad
pues va más allá de la ropa, el maquillaje,
los tatuajes y los cortes de pelo, con los
que habitualmente se lo suele relacionar.
En efecto, no sólo toca al gusto, que
cambia sin cesar, sino a las ideologías, las
creencias, es decir, la actualidad de nuestro
planeta y sus alternativas, ya que esta forma
cíclica se encuentra vinculada, como se ve,
con la propia vida individual, si observamos
cómo las enfermedades crónicas también
se hallan condicionadas por períodos
que la vida determina, así como la forma
de curarlas y sus medicamentos. Obedece
al cambio como lo único real, y a la necesidad
de fijarlo para hacerlo inmóvil y por
lo tanto creer en él, aferrándose con desesperación
y cargándolo de atributos, sin ni
siquiera comprender que también está sujeto
al devenir, como cualquier otra cosa.

Hoy en día existe una forma de mutación
–sobre todo en la moda femenina y el decorado
que prestan los estilos mobiliarios–
llamada revival, donde se repite entre exclamaciones
lo que se usaba hasta hace pocos
años y habíamos tirado a la basura. Y se usan
las cosas que estuvieron ya de moda; en los
veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, etc., y
me dicen que está de moda lo actual, que es
inexistente, ya que hoy la moda es el revival.
La serpiente se ha mordido la cola. Y
desconcertado me digo: ¿Qué pasará?"

Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos



viernes, 29 de julio de 2016

Acerca del Firmamento

Cielo azul. Oleo de Wassily Kandinski


FIRMAMENTO
"Domo que corona el plano de la tierra
por donde circulan los astros con el fondo
aparentemente inmóvil de las estrellas. Lo
que se ve desde el campo, el terrado, o el
patio.

Se suele creer que el cielo, azul y luminoso
del día y por donde transitan los
astros de noche, es el verdadero cielo (el
metafísico) pues aquello a donde más lejos
puede llegar el sentido de la vista (físico)
es considerado lo más alto; de allí en
más las grandes confusiones. 

Tradicionalmente
la tierra y el agua son llamadas las
aguas inferiores y el espacio del firmamento
se denomina aguas superiores, y se las
vincula con el elemento aire. Al respecto
Thierry de Chartres nos aclara que:

Pues esto que dicen algunos ignorantes
de que ‘ven’ el cielo cuando el aire es
puro, cuando se figuran que perciben
algo azul, aquello es completamente falso.
Pues cuando la vista se equivoca, entonces
el error de los sentidos produce
la imaginación de ver lo que no se ve,
como a algunos les parece ver tinieblas
al cerrar los ojos. Pues aunque la vista se
origina por la luz de los ojos, sin embargo
de nada sirve si no se refleja debido a
un obstáculo de cierto espesor. 

(Thierry de Chartres, Tratado de la Obra de los Seis
Días, 11, 2, trad. Mª Pilar García Ruiz)".

Texto de: Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos.




lunes, 25 de julio de 2016

Conclusiones de Pico de la Mirandola respecto a la primitiva doctrina del egipcio Hermes Trismesgisto


Pico de la Mirandola escribió una serie de conclusiones filosóficas sobre la Cábala y el Hermetismo, buscando la concordia entre la totalidad de las ciencias y artes y queriendo zanjar la disputa abierta entre Aristóteles y Platón. 
Dichas conclusiones han estado en la base del pensamiento occidental durante el primer Renacimiento y han continuado siendo defendidas por los hermetistas de todas las épocas. No sólo éstas que publicamos aquí y que resumen la doctrina del Trismegisto, sino la totalidad de su alegato que sin embargo no contó con la aprobación ni de la Sorbona ni del Vaticano, al considerarlas herejes, razón que le llevó a volver a resumirlas en su Discurso sobre la dignidad del hombre.


1. Dondequiera que hay vida hay alma y dondequiera que hay alma hay mente.

2. Todo movimiento es corporal, todo móvil es incorpóreo.

3. El alma está en el cuerpo, la mente en el alma, en la mente el verbo y de todo es padre Dios.

4. Dios está en todas las cosas y actúa por todas ellas, la mente está en el alma, el alma en el aire y el aire en la materia.

5. Nada hay en el mundo que carezca de vida.

6. Nada hay en el universo posible de muerte o de corrupción. Consecuencia: en todas partes hay vida, en todas partes hay providencia, en todas partes hay inmortalidad.

7. Dios anuncia al hombre las cosas futuras por seis vías: por los sueños, los portentos, las aves, los intestinos, los espíritus y la Sibila.

8. Es verdadero lo que no está perturbado, determinado, coloreado, figurado ni roto y es desnudo, perspicuo, comprensible por sí mismo, intrasmutable, bueno y completamente incorpóreo.

9. Dentro de cada uno de nosotros hay diez enemigos: la ignorancia, la tristeza, la inconstancia, el deseo, la injusticia, la lujuria, la decepción, la envidia, el fraude, la ira, la temeridad y la malicia.

10. Los diez enemigos que he nombrado según la conclusión precedente de Hermes se corresponden mal con la coordinación denaria de la Cábala y sus prefectos, como llegará a ver el profundo contemplador, acerca de los cuales nada puse en las conclusiones cabalísticas, porque es secreto.
*

viernes, 22 de julio de 2016

La mujer dentro de la Filosofía Hermética.Curso en Málaga





Abstract del curso que dimos hace unos días en Málaga

La Tradición Hermética, es decir el esoterismo Occidental, tiene un largo pasado situándose sus orígenes en Egipto y la antigua Grecia. Se trata de un pensamiento transmitido por la deidad intermediaria Thot, idéntica en su labor civilizadora a Hermes-Mercurio, el dios amigo de los hombres, el mensajero heraldo de los dioses y vehiculador de una Enseñanza que tiene a las artes y las ciencias cosmogónicas como coadyuvantes.

Esto tiene que ver con la Alquimia y con la Teúrgia, o sea con la idea de la transmutación y universalización del alma humana, a la que se toma como un athanor donde cada quien puede gestar al “niño de oro” que lleva dentro, lo que se produce a través del fuego y sus distintas graduaciones, es decir de la intensidad del amor que cada cual tenga por alcanzar ese Conocimiento, y aplicarlo en la realidad de su vida.

La transmisión de estas ideas-fuerza, de esta Enseñanza Cosmogónica, ha pasado por periodos distintos, adoptando formas diferentes de expresarse, y esto ha sido así gracias a una larga cadena de iniciados que han contribuido a través de sus obras y sus vidas, a difundirla y recrearla, adaptándola a los tiempos, siempre que fuese necesario devolverle todo su sentido.    

Para el Hermetismo, Platón es uno de los sabios que recoge toda esa Filosofía arcana, la sintetiza y la transmite para nuestro actual ciclo humano. Enseñanza que él heredera de los presocráticos, de Pitágoras y de los Misterios Órficos.

Todo lo cual fue perfectamente comprendido durante el Renacimiento por Marsilio Ficino y asimilado por los miembros de la Academia de Florencia, en cuyo entorno femenino se pondrá el énfasis en este Seminario dedicado a “Lo Femenino”, siguiéndole los pasos a algunas mujeres filósofas, literatas, científicas, artistas, etc., que han formado parte de esta cadena áurea de pensamiento, las que habiendo sido receptivas a ese Saber inmemorial lo han buscado justamente a través de unos arquetipos y unos modelos concretos tomados del aspecto femenino del Cosmos.

Y aquí debemos referirnos a Isis, a Deméter, diosa de los antiguos misterios de Eleusis, a Afrodita, diosa de los misterios de Amor, a las Sibilas y Pitonisas y por supuesto a las Musas, diosas de la Memoria, engendradas por Zeus y Mnemosine sólo y con el único propósito de seducir al hombre, alegrarle los días de su vida y llevarlo, a través de sus artes, al conocimiento de sí mismo, al estado paradisíaco. Pero esto no es una simple ensoñación poética, pues para la Tradición Hermética las Musas son diosas operativas que ejecutan su labor a través de la voluntad de aquél que desea aplicarse a las artes que ellas simbolizan.


Por eso es preciso referirse a Safo en primer término, a la que tomamos como piedra angular de nuestro discurso, ya que fue ella quien en el siglo VII a. C. mantuvo en Mitilene una escuela que en cierto modo será el modelo donde se inspirará la Academia Platónica de Atenas y todas las que se crearían con el paso del tiempo. La escuela de Safo estaba relacionada exclusivamente con la iniciación femenina, la cual tenía en Afrodita y en las Musas sus métodos de enseñanza, que siguen siendo efectivos para los hombres y mujeres de hoy en día, ya que en definitiva de lo que se trata es de operar la transformación del alma humana. 

sábado, 9 de julio de 2016

La Beatriz de Dante

Henry Holiday, Dante y Beatriz, 1883.

"De hecho, Pitágoras y Platón son los padres de la Filosofía, a la que dotaron de las ideas esenciales que están en el origen de nuestra cultura, y sin las cuales ésta no existiría. Esa Filosofía es la misma que en palabras de Boccaccio "nutre a Dante", y que éste concibe como una de las Damas de su universo poético, la "donna gentile", aquella que le abre junto con Beatriz las puertas del Paraíso y de los estados superiores:

digo y afirmo que la mujer de la que me enamoré después de mi primer amor fue la muy bella y honesta hija del Rey del Universo, a la cual Pitágoras puso por nombre Filosofía (Convivio, II, XV-12).
No es necesario recordar que Filosofía quiere decir precisamente "amor a la Sabiduría", Sabiduría que para el gran gibelino está encarnada en Beatriz.
En el Convivio (III, 14-2) Dante habla de este "amor a la Sabiduría" en los siguientes términos:

la Filosofía en este mundo tiene por sujeto material la sabiduría y por forma el amor, resultando de la unión de ambas el ejercicio especulativo. Así que en la estrofa que viene ahora, que empieza con "La divina virtud se infunde en ella", mi pretensión es ensalzar el amor en tanto que es parte de la Filosofía.
Puesto que forma parte de su identidad, Dante apela directamente al amor por lo más alto, es decir a su sentido metafísico, como una energía que encauza la voluntad del hombre de conocerse a sí mismo. Precisamente ese cordón umbilical sutil que une a Dante con la Tradición pitagórico-platónica, y por tanto con los Antiguos Misterios, lo podemos comprobar varias veces a lo largo de su obra. Un ejemplo muy claro lo encontramos en La Divina Comedia, cuando en el canto I del Paraíso el poeta comienza su ascensión por las esferas celestes. Antes de emprender esa ascensión exclama Dante:

En mi último trabajo yo te pido / de tu valor, oh Apolo, ser tal vaso / que me halles digno del laurel querido. / Bastó hasta aquí una cumbre del Parnaso, / mas ambas necesito cuando intento / a la última palestra abrirme paso. / Penetra en mi corazón, espira en él tu acento / como cuando arrancaste la piel de Marsias / de su vaina y aposento". 

Francisco Ariza. LA TRADICION HERMETICA Y PLATONICA EN DANTE Y LOS FIELES DE AMOR. Publicado en la Revista SYMBOLOS Arte - Cultura - Gnosis.